lunes, 10 de noviembre de 2008

COMANDANTE GENERAL DEL EJERCITO DONAYRE Y SU FAENON


El faenón de Donayre
Por Ángel Páez LA REPUBLICA 10 NOV 2008
El general Edwin Donayre Gotzch es aficionado a contar chistes de contenido sexual para ridiculizar a sus víctimas. Esa vez que me convocó a su despacho en el Cuartel General del Ejército no fue la excepción. Estaba rodeado de generales y coroneles y sin hacer diferencias de grado o antigüedad embromó a quien se le antojó.
El propósito de la reunión era explicarme que el entonces inspector general del Ejército, general EP Francisco Vargas Vaca, se había equivocado cuando le atribuyó haber dado mal uso al combustible que recibió entre enero y agosto del 2006, periodo en el que se desempeñó como jefe de la Región Militar del Sur (RMS).
Había cubierto cuatro mesas con abundante documentación que supuestamente desvirtuaba la acusación en su contra. "Aquí está toda la información que demuestra en qué se consumió el combustible, galón por galón, fíjese usted", apuntó: "Todo lo demás es una mariconada".
Mientras el informe del inspector general del Ejército pasó a manos de la Contraloría y de la fiscal Marlene Berrú para la identificación de los delitos y de los responsables, Vargas Vaca tuvo que soportar la represalia del general Donayre. A principios de este año lo desterró a Iquitos como jefe de la Región Militar del Oriente (RMO) y el lunes 27 de octubre el propio Donayre lo citó a su despacho para comunicarle que había sido pasado al retiro, medida en la que no había tenido ninguna participación, según le dijo.
Lo cierto es que la remoción no era otra cosa que el desenlace de la declarada hostilidad de Donayre hacia Vargas Vaca por haberlo denunciado como miembro selecto de ‘Los Gasolineros’, el grupo de altos oficiales involucrados en el tráfico de combustible asignado a la institución castrense. Donayre sacó a Vargas Vaca, pero dejó en la cúpula a los generales Luis Cateriano Vela y Francisco Contreras Rivas, selectos integrantes del grupo ‘Los Gasolineros’. Gracias a Donayre, hoy ‘Los Gasolineros’, denunciados por Vargas Vaca e investigados por la fiscal anticorrupción Marlene Berrú, controlan el poder en el Ejército.
La carta del rechazo
"El incremento del consumo de combustible en la Región Militar del Sur se explica porque como nunca antes hicimos maniobras para prepararnos ante cualquier amenaza externa. Yo no me fui de paseo con el combustible", me dijo Donayre: "Todo está consignado en los papeles. Yo voy a ser el primero en aclarar esta situación". Sin embargo, Donayre no se ha presentado hasta ahora ante la fiscal Berrú para rendir su manifestación alegando estar dedicado a otras ocupaciones. En cambio, le sobra el tiempo para urdir ataques a sus enemigos.
Por ejemplo, después que 16 ex comandantes generales del Ejército, encabezados por el general en retiro Edgardo Mercado Jarrín, le dirigieron una carta cuestionando su conducta ("La actitud personalista, poca seria, y a nuestro criterio desacertada, en que conduce a la institución, no sintiéndonos identificados con la forma como ejerce el Comando, ya que trasmite una imagen inadecuada que deteriora la majestad que el cargo de Comandante General del Ejército requiere"), reunió durante casi toda una mañana a la oficialidad en el "Pentagonito" en busca de una manifestación de adhesión a su investidura. Pero no lo apoyaron.
"Yo apoyé la investigación del inspector Vargas Vaca, ¿cómo se le ocurre decir ahora que le puse trabas? Yo entregué el informe a la Contraloría, cumplí con mi palabra de investigar el caso del combustible", me explicó. En esa misma ocasión, me mostró con orgullo un enorme óleo que era una imitación del famoso retrato ecuestre de Napoleón Bonaparte que pintó Jacques-Louis David, solo que en lugar del emperador francés estaba la figura de Donayre."El pintor me ha hecho justicia", comentó ante el enorme cuadro que superaba su estatura.
El cuatro de diciembre cumple dos años en el cargo de comandante general del Ejército y ocuparía la jefatura del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. En todo caso, ese es el plan y cuenta con el respaldo del presidente Alan García, con quien ha cultivado una estrecha amistad. Y Donayre alardeó públicamente de la vigorosa relación amical, cuando le regaló un uniforme militar a Federico Dantón, el último hijo del jefe de Estado.
La cercanía con el mandatario explicaría por qué Donayre se mantiene firme en la Comandancia General del Ejército y se perfila como próximo jefe del Comando Conjunto. Pero su implicación en el tráfico de combustible podría echar a perder sus proyectos. La Contraloría entregó a la fiscal Marlene Berrú un devastador informe sobre cómo el general Donayre dio uso al combustible que se le asignó durante su gestión como conductor de la Región Militar del Sur (RMS). El organismo fiscalizador no solo confirmó que no existe documentación que sustenta el consumo de petróleo y gasolina sino que Donayre fabricó papeles para justificar los constantes pedidos que hizo de asignación extraordinaria de combustible.
Militar en combustión
El informe de la Contraloría es demoledor. Señala que entre enero y agosto del 2006, en su condición de jefe de la RMS, el general Donayre hizo nueve solicitudes de combustible adicional –una dotación aparte de la que le corresponde anualmente– por un total de 80 mil galones (54 mil de petróleo y 26 mil de gasolina de 84).
Donayre hizo el requerimiento mediante oficios con su sello y firma, pero que "no precisan ni adjuntan documento alguno con el detalle de las cantidades y el sustento de las necesidades de mayor combustible para el funcionamiento de sus vehículos de combate, vehículo de apoyo de combate y vehículos administrativos, grupos electrógenos y otros equipos". Esta constatación obligó a la Contraloría a someter a peritaje los oficios que Donayre había presentado para deslindar responsabilidades. Se dio con una gran sorpresa.
"Los oficios han sido reproducidos con una misma impresora de matriz de punto y ejecutados en un mismo acto escritural", reportó el perito grafotécnico: "Las firmas de Edwin Donayre han sido trazadas con un mismo tipo de bolígrafo de tinta pastosa y ejecutadas en un solo acto escritural". Se trataba de un montaje. Los oficios habían sido fabricados en un solo día para regularizar la entrega extraordinaria de combustible.
Por si fuera poco, la Contraloría, al revisar los archivos de Dirección de Logística del Ejército y del Servicio de Intendencia del Ejército, reparticiones a las que estaban dirigidos los oficios firmados por el general Donayre, descubrió que no estaban registrados. No habían llegado nunca.
Por eso la Contraloría concluye que "los hechos comentados permiten identificar la existencia de indicios de los delitos de peculado y contra la fe pública, en la modalidad de falsificación de documentos". Ahora se comprende por qué Donayre no quería ver ni en pintura al general Francisco Vargas Vaca, el ex inspector que expuso su administración irregular de combustible durante su gestión como jefe de la RMS.
Pero no sólo la Contraloría ha dejado mal parado a Donayre. También la comisión de Defensa del Congreso le enmendó la plana cuando aprobó un dictamen ordenándole someter a proceso de ascenso a los 57 coroneles de la promoción 1977 "General Mariano Aragonez", a quienes pasó al retiro de un solo golpe en 2007. Arbitrariamente, mandó a su casa, entre otros, a dos héroes de la guerra del Cenepa y al espada de honor de la promoción, coronel Carlos Aguirre Carbajal, a quien le correspondía ascender a general de brigada.
Por el contrario, ascendió a su hermano, Rudyar Donayre Gotzch, al grado de general de brigada, ante la indignación de la oficialidad. Los coroneles, afectados por la decisión de Donayre, recurrieron a la comisión de Defensa que les dio la razón. Ahora, aunque no le guste, deberá ascender a general a unos siete oficiales. En un intento por ganarse a los integrantes de la comisión parlamentaria, Donayre condecoró al presidente de la misma, Edgar Núñez. Pero ya era demasiado tarde. El dictamen está para ser votado en el Congreso.
Intrigas oficiales
También aficionado a las operaciones psicológicas, Donayre, inmediatamente después de que el programa "Cuarto Poder" reveló que el empresario Juan Herbias Robles acusaba al ex director del Hospital Militar Central, general EP Samuel Gamero Ramírez, de haber intentado cobrarle una coima, llamó al Canal 4 para anunciar la inmediata destitución del oficial implicado. Como prueba, Herbias entregó un audio que supuestamente probaba su denuncia.
Sometido a peritaje, la grabación había sido editada y manipulada. Pero lo que tampoco dijo Donayre era que Herbias, propietario de una cadena de farmacias y consultorios dentro del hospital del Ejército, era su compadre: el 31 de diciembre de 2007, el comandante general apadrinó un complejo clínico de Herbias en San Juan de Miraflores. Por supuesto, Herbias continúa con sus negocios dentro del nosocomio militar.
Algo parecido le ocurrió al general EP Luis Sánchez Chávez. Después de que "Cuarto Poder" lo vinculó con un caso de corrupción en un terreno de propiedad del Ejército, Donayre lo citó a su despacho y lo conminó a que renunciara. Chávez se negó. Donayre entonces le mostró unas fotografías en las que Chávez bailaba con una mujer.
El comandante general lo reprendió porque ella era la cónyuge de un oficial. "No hay nada de malo en bailar, además era una fiesta pública", arguyó Sánchez. Poco después el diario "Correo" publicó que el general Sánchez había sido sorprendido en su oficina teniendo sexo y que Donayre lo había expulsado del Ejército. Todo era falso. Pero Donayre aprovechó los cambios de fin de año para pasar al retiro a Sánchez, como a Vargas Vaca.
"Pueden decir de mí lo que quieran, menos una cosa: no soy maricón", me dijo en su despacho en el Cuartel General del Ejército. Lo dejé contemplando su lienzo, cobijado en sus sueños de Napoleón ayacuchano.